En medio de una fuerte tensión cambiaria, Alberto Fernández y la ministra de Economía buscan retomar la iniciativa con nuevas medidas de estabilización. Batakis ya descartó una devaluación del tipo de cambio oficial y un desdoblamiento. Fuerte ajuste del gasto público que tendrá «un fuerte impacto en la actividad económica». (Por Claudio Zlotnik – Portal iProfesional)

Tras el paso de Silvina Batakis por Washington se vienen cambios en algunos puntos centrales de la economía. Descartada una devaluación, e incluso un desdoblamiento del dólar, el Gobierno se juega a una estabilización por la vía fiscal y monetaria.

Tan determinada está la ministra de llevar adelante un fuerte ajuste que, frente a inversores de Wall Street, admitió que ese ordenamiento tendrá «un fuerte impacto en la actividad económica». A renglón seguido, Batakis aseguró que tiene pleno respaldo político para llevar adelante las medidas de ajuste. Inclusive de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Para pasar en limpio: el Gobierno está dispuesto a asumir un deterioro de la actividad a cambio de evitar una devaluación abrupta que determine un colapso económico, social e incluso político.

Batakis habló de un fuerte ajuste de las cuentas públicas, ya en marcha, y de la necesidad de que el Banco Central vaya a tasas de interés reales positivas. Después de escuchar a la ministra, sus interlocutores se fueron con la idea de que el BCRA subirá fuerte la tasa de interés en la reunión de Directorio prevista para mañana jueves.

La última vez que el Banco Central subió el costo del dinero fue hace 40 días. Desde entonces, la posición de Miguel Pesce fue que el Palacio de Hacienda debía liderar esa corrección. Para que la tasa sea positiva en términos reales, la suba debería ser muy importante. Hoy en día, la tasa de interés corre incluso por detrás del «crawling peg» del dólar (minidevaluaciones diarias).

Lo que viene: el ajuste

Frente a los financistas, Batakis dio cuenta del ajuste que se viene: de entre 1% y 1,1% del PIB -de acá hasta fin de año- porque está dispuesta a que el Estado nacional sólo gaste lo que le ingresa por la recaudación.

También mencionó que los ministerios que subejecutaron su presupuesto durante la primera parte del año no podrán compensarlo de aquí en adelante. Con esa medida, el Estado se ahorrará alrededor de $600.000 millones.

Dijo que el emprolijamiento de las cuentas públicas ya está en marcha desde que lo anunció. Y que también habrá un capítulo referido a las revaluaciones fiscales que harán los gobernadores en cada provincia.

La reunión de dos horas se realizó en la sede de la embajada argentina en Washington. Hubo unos 20 participantes, ejecutivos de Santander Investments, Stone Harbor, Goldentree, Bracebridge, Barclay´s Capital y Banza, entre otros.

La ministra mostró los números de la economía y no quiso dejar temas sin mencionar. La única vez que se disculpó fue cuando los financistas quisieron conocer detalles de la reunión con el Tesoro de los Estados Unidos. «Fue una reunión confidencial», apuntó.

«Somos conscientes de que estamos en un momento crítico», expuso Batakis durante la ronda de preguntas.

La inflación incomoda

Batakis dijo que la aceleración en el aumento de los precios tiene una raíz macroeconómica, que el Gobierno abordará en los próximos meses.

Dejó en claro que los controles de precios no solucionan el grave problema que enfrenta el país, y que las canastas que pueden diseñarse -tipo el programa de Precios Cuidados- son apenas un paliativo, con un impacto mínimo en la dinámica inflacionaria.

Antes de viajar hacia los Estados Unidos, Silvina Batakis recibió un informe que sacudió las expectativas que tenía sobre la inflación de este mes: según ese reporte, el IPC de julio llegaría -e incluso podría exceder- el 8%. Un nivel récord de los últimos años.

El informe oficial toma en cuenta los datos de evolución de los precios de «alta frecuencia». Un registro diario sobre los movimientos de los precios de la economía. Los pondera replicando el índice que arma el INDEC.

De acuerdo a ese monitoreo, la inflación de este mes alcanzaría el 8%. Y que incluso podría superar ese nivel. Ese registro supera incluso las mediciones que están realizando las consultoras privadas, que advirtieron en los últimos informes que el IPC de julio alcanzaría el 7%.

Lo que más preocupa es la evolución en el precio de los alimentos, pero este mes hubo comportamientos excepcionales en distintos sectores de la economía.

Tras los dólares del campo

Antes de que termine el martes, el Banco Central dio a conocer una mejora para los productores de soja que liquiden su producción antes del 31 de agosto.

Permitirá que los productores de granos realicen un depósito a la vista en las entidades financieras por hasta el 70% del valor de la venta y reciban una retribución diaria atada a la evolución del tipo de cambio oficial, lo que se conoce como «Dólar Linked». En tanto que, por el 30% restante, se permitirá la compra de billetes verdes, al valor del dólar oficial más el impuesto PAIS y las retenciones a cuenta que percibe la AFIP. 

Este último valor, equivalente al dólar solidario, cotiza hoy en $239.

La medida, que busca acelerar las liquidaciones, podría traer aparejado otro problema: que salgan más sectores de la economía a reclamar un trato igualitario al que ahora se reconoce, en parte, a los chacareros.

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