Cuando el Estado argentino dejó de dar viviendas. Cuando apenas quedó el recuerdo de nuestros abuelos pagando un lote en cuotas de su magro sueldo para luego construir su casita. Cuando la dictadura comenzó a desalojar las villas céntricas para “embellecer la ciudad” y ocultar los negocios inmobiliarios. Allí sobrevinieron las “tomas”, una forma de resolver el problema habitacional de los sectores populares. Pero con la llegada de los noventa y cada vez con más fuerza, las grandes inmobiliarias comenzaron a apropiarse también de los predios desvalorizados, antes susceptibles a las ocupaciones. Ricardo Apaolaza y Juan Pablo Venturini, geógrafos y también partícipes en la toma de Guernica vienen investigando este movimiento que plasmaron en un reciente un artículo que da cuenta de la apropiación de estas tierras y el crecimiento de las urbanizaciones cerradas. A un año del inicio de “la toma de Guernica”, el problema sigue. Por ANRed | Imagen: Germán Romeo Pena.

Era todavía dictadura. Los inicios de los 80´. Pero después de Malvinas los milicos ya no tenían tanta impunidad. En la periferia de la ciudad se juntaron miles y empezaron las primeras ocupaciones a gran escala. En octubre del ´81 unas 20 mil personas tomaron para fundar 6 barrios en Quilmes y Almirante Brown en el sur del conurbano bonaerense. La experiencia se replicaría cada vez más. La militancia por la “Tierra para vivir” llevaría las enseñanzas prácticas a otrxs sin casa.

La democracia tampoco resolvería el problema de la vivienda. Cada vez más gente empobrecida, cada vez más tomas. La ocupación de terrenos fue la forma de resolver la crisis habitacional que el Estado ignoró desperdigando por el conurbano y en ciudades del país asentamientos, ahora llamados barrios populares. Palo, zanjas y después chaperíos con apenas electricidad enganchada. De a poco con lucha social y a pesar del oportunismo político se fueron consolidando en barrios.

(Datos y Grafico: RENABAP) «Un “Barrio Popular es aquel en donde viven al menos 8 familias agrupadas o contiguas, con más de la mitad de la población sin título de propiedad del suelo ni acceso regular a dos -o más- de los servicios básicos (red de agua corriente, red de energía eléctrica con medidor domiciliario y/o red cloacal).»

Pero el boom inmobiliario de los noventa auguraba una nueva vuelta de rosca para el problema de la vivienda en la clase trabajadora con índices cada vez mayores de desocupación. Si los sucesivos gobiernos no habían realizado un plan de vivienda significativo para las 4 millones de personas con problemas habitacionales la única opción para los sectores populares era la expansión de barrios por ocupación de tierras. Pero a partir de los noventa esta modalidad desesperada se ve afectada por la competencia con las desarrolladoras inmobiliarias ahora fusionadas con el creciente poder financiero. En un reciente artículo escrito por los geógrafos Ricardo Apaolaza y Juan Pablo Venturini, que además fueron partícipes de la toma en el predio de Guernica, se puede leer cómo el Capital también avanza sobre las tierras desvalorizadas sujetas a disputa. Con datos e imágenes satelitales se puede observar cómo las urbanizaciones cerradas o countries en la periferia de la ciudad de Buenos Aires avanzan sobre suelos que antes fueron humedales o utilizadas en actividades extractivistas como puede ser una ladrillera.

Ricardo recuerda sus días en la toma de Guernica, partido de Presidente Perón. En aquel entonces junto con un grupo de graduados planificaron la urbanización de los nacientes barrios que disputaban la tenencia de la tierra con el barrio cerrado country San Cirano. En este caso, los dueños del predio, como reveló el equipo de investigación Edipo, habían adquirido de forma ilegítima la propiedad durante la época oscura de la dictadura. “Recuerdo cómo había gente que resistía el desalojo y mientras avanzaba la policía se llevaba puesto sus únicas pertenencias”. Ambos explicaron a ANRed que vienen realizando un seguimiento desde hace años del avance de las urbanizaciones cerradas y que el artículo fue escrito a principios del 2020. “Vemos cómo avanzan. Nosotros pedimos viviendas y en la recuperación de tierra estamos luchando por las migajas: por un lote de tierra donde construir. A veces en zonas desfavorables pero el avance del Capital ya ni siquiera deja margen para esto”. Ricardo llama “recuperaciones” a las tomas de tierras, la misma nominación utilizada por las asambleas en Guernica. “La tierra no es una mercancía. Por más capital que le inviertas no podés producir tierra. Pero sí es un bien factible para utilizarse como mercancía porque es apropiable. Entonces nosotros decimos que la tierra es de nadie porque nadie la produjo. Y como sabemos que la ciudad es un bien colectivo que se puede producir con la fuerza de toda la sociedad, cuando tenemos un caso como Guernica en donde la gente se apropia de un pedazo para vivir, para satisfacer una de las necesidades básicas, uno de los Derechos Humanos fundamentales, nosotros no decimos que es una toma sino una recuperación. Es volver a recuperar un bien que fue mercantilizado. La tierra la podemos ver como un bien de uso con utilidad social o como una mercancía, abandonada, esperando ser valorizada para la comercialización. Esto sucedió en Guernica”.

Resumen y el link del articulo completo:

Desde mediados de la década del 1990 se observa una fuerte expansión de urbanizaciones cerradas en las periferias metropolitanas de Buenos Aires, que avanzan sobre áreas ambientalmente frágiles, como humedales y suelos deteriorados por actividades extractivas. El diferencial entre la renta real de estos suelos y la alta renta potencial vinculada al uso residencial para sectores de ingresos altos tiende a ser capturado como una ganancia extraordinaria, y representa por ende un fuerte estímulo para la (re)inversión de capital y el avance inmobiliario. A través de análisis satelital y geoestadístico, el presente trabajo problematiza algunas de estas dinámicas, valiéndose de la hipótesis de un ciclo de cambios secuenciados en el uso del suelo tendiente a conformar una brecha de renta periurbana (o perirent gap), con lo que se traza un paralelismo con la conocida teoría de Neil Smith.


Mira nuestro video a un año del inicio de la toma de Guernica:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *