El derrame inició en pleno proceso de descarga de petróleo producto del oleaje tras la erupción del volcán en Tonga. La empresa Repsol ha sido apuntada como la responsable del impacto a las comunidades y ecosistemas, mientras que esta indica que no fueron alertados por la Marina para paralizar los trabajos.

«El peor desastre ecológico ocurrido en Lima en los últimos tiempos». Así definió la Cancillería de Perú al derrame de crudo en las costas del país latinoamericano, luego de ocurrir «oleaje anómalo» producto de la erupción del volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai en Tonga el fin de semana.

Los dardos son apuntados a la empresa encargada de la extracción de petróleo, la multinacional Repsol liderada por capitales españoles. Según la información recopilada, el desastre ha afectado cinco distritos de la región de Lima y Callao, impactando 20 playas de Ventanilla, Santa Rosa, Ancón y Chancay. Asimismo, el petróleo derramado ha impactado en las reservas naturales protegidas.

Ante tal situación, el gobierno del hermano país peruano ha apuntado los dardos a la responsabilidad de la empresa española por no tomar medidas para contener el derrame y alertar a la población que se encontraba en el lugar, además de «minimizar la magnitud del accidente».

A partir de esto, la Fiscalía ha iniciado una investigación contra Repsol respecto a presuntos delitos medioambientales. De parte de la empresa apuntan a que consultaron a la Marina previamente por la paralización de trabajos, recibiendo el descarte de alertas para frenar la descarga de petróleo.

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