Por  Edith L. Gauna  y Estefa Gonzalez para ANRed.  Fotos Edith L. Gauna.

En febrero del año 2020, la Justicia le otorgó la quiebra a Hey Latam, empresa call center de Martín Stauffer. Luego de haber acampado 86 días en la puerta de la misma y sin percibir salarios durante meses, los trabajadores y trabajadoras decidieron ocupar pacíficamente el local, para resguardar los bienes y fuentes de trabajo de 301 familias.  Exigieron al poder judicial y a los distintos niveles del Estado, mediante movilizaciones y presentaciones, volver a trabajar. Lograron un fallo judicial ratificado en dos instancias que ordenó al empresario a reinstalar a trabajadores en su otra firma, “Key Market”. La sentencia sigue sin cumplirse. El pasado 23 de diciembre en las puertas Buenos Aires 1480, los y las trabajadoras se reunieron en un festival para celebrar un año de una lucha que aún continua.

Mediante movilizaciones, reclamos en conjunto con distintas organizaciones y trabajadores, los ex empleados y empleadas de la antigua Hey Latam, lograron a mediados del pasado año un fallo en el Juzgado Laboral número 10, ratificado por la Cámara de Apelaciones N°2 de Rosario que obliga al empresario Martín Stauffer a reincorporar a trabajadores a su otra empresa “Key Market”. La sentencia no fue cumplida.

Desde su quiebra en febrero los y las trabajadoras decidieron ocupar pacíficamente el local para resguardar los puestos de trabajo.  Este diciembre realizaron un festival por todo el año de lucha, comunicando: “fue un año duro, en medio de una pandemia mundial, nos organizamos y buscamos apoyo. Nos conformamos como colectivo, como cooperativa autogestionada por nosotres mismos,  realizamos asambleas y votamos cada paso. Seguimos exigiendo que el Estado garantice los puestos laborales, ya que ante el incumplimiento de la Justicia, la vía para recuperar los puestos de trabajo es la Cooperativa. Seguimos exigiendo las líneas de atención estatal.»

Foto: Edith L. Gauna

«Somos alrededor de 300 telemarketers que nos quedamos sin trabajo a través de una obra fraudulenta de un empresario, que recibiendo ayuda del Estado, nos suspendieron durante la pandemia, saltándose el DNU. Somos todos jóvenes, de entre 20 y 30 años. El trabajo de telemarketers son 6 horas que permite, en el caso de madres solteras cuidar a sus chicos, y en el caso del estudiante trabajar y estudiar. Nos organizamos en asamblea e hicimos un acampe que duró tres meses y cuando se decretó la quiebra en tribunales decidimos que era el momento de permanecer dentro del edificio poniendo en pie una cooperativa. Nos organizamos para recuperar las fuentes laborales exigiendo al Estado que garantice las fuentes laborales«, explica Gastón, trabajador de Cooperativa RecTuel, entrevistado durante el encuentro.

Foto: Edith L. Gauna

El festival contó con buffet, feria, bandas de música y se leyó un comunicado colectivo que comenzaba contando el inicio de la resistencia: «al enterarnos a través de nuestras computadoras de trabajo, no dudamos ni un segundo en salir a la calle a pelear por nuestros puestos. Sabemos que la empresa no está en crisis. Sabemos que recibió ayuda estatal a través de la ATP, mientras a nosotros nos suspendía durante la cuarentena con rebaja salarial, sabíamos que las ventas no habían caído ya que nosotros éramos los que estábamos en la línea. Lo demostramos en la Justicia con el CeProDH y los organismos de Derechos Humanos que nos permitió lograr un fallo histórico: que nos reinstalen a casi 80 trabajadores en la otra firma de «Key Market»«

Foto: Edith L. Gauna

Y sobre el año transcurrido, detallaron: “fueron meses de acampe acá, en la calle, junto a los vecinos del barrio y en Gobernación. Hicimos marchas cortes y encuentros. La asamblea fue la herramienta de unidad.  Decidimos que cuando los patrones cierran, la toma y la producción, por parte de  los trabajadores, es una salida para no quedar en la calle. Nos conformamos como cooperativa para hacer posible la autogestión bajo el control de los trabajadores y trabajadoras. Seguimos exigiendo que el Estado garantice los puestos laborales, porque hasta el día de hoy, no tenemos respuesta.«

Finalmente expresaron: “a pesar de las dificultades, pudimos poner en pie la cooperativa RecTuel logrando realizar distintos trabajos como encuestas de opinión y ventas de productos. Vamos a abrir, a toda la comunidad, un espacio cultural, un lugar de encuentro con espectáculos, buffet, jornadas de cine y baile».  Y señalaron:  «esta lucha es por toda la juventud, contra la precarización, contra la desocupación y por todos nuestros derechos.«

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